¿Qué es el crack spread?
Una refinería vive de una diferencia: lo que paga por el crudo y lo que cobra por los combustibles que obtiene de él. En los mercados de futuros esa diferencia tiene nombre propio, el crack spread, que en español solemos llamar margen de refino. El término viene del craqueo (cracking), el proceso químico que rompe las moléculas pesadas del petróleo para convertirlas en gasolina, gasóleo y otros productos ligeros. Para quien opera futuros energéticos, el crack spread es a la vez una operación en sí misma y un termómetro muy fiable de la tensión en el mercado de carburantes.
El margen de refino, explicado sin rodeos
Imagina una fábrica con una materia prima y varios productos terminados. Si la gasolina y el gasóleo se encarecen más deprisa que el crudo, el margen de la refinería se ensancha. Si ocurre lo contrario, el margen se estrecha y algunas plantas reducen su ritmo de proceso. El crack spread mide esa brecha con precios de futuros, de modo que no incluye costes operativos, fletes ni el valor de subproductos menores. Es un margen bruto de referencia, no el beneficio real de ninguna refinería concreta.
Las tres variantes más habituales
También se usan otras proporciones, como 5-3-2 o 2-1-1, porque no todas las refinerías tienen la misma configuración. La lógica no cambia: productos vendidos menos crudo comprado, según una receta fija.
Los contratos que intervienen
En NYMEX, dentro de CME Group, las piezas básicas son estas:
Como 42.000 galones equivalen exactamente a 1.000 barriles, un contrato de RB o de HO cubre el mismo volumen que uno de CL. La bolsa ofrece además productos específicos sobre crack spreads y suele tratar las patas de un crack como un spread entre materias primas, lo que puede traducirse en garantías más bajas que si se mantuvieran por separado. Antes de operar, conviene revisar las especificaciones y tablas de márgenes vigentes de CME, porque cambian con el tiempo.
El problema de las unidades: un ejemplo práctico
El fallo más frecuente es mezclar unidades. El crudo cotiza por barril, mientras que la RBOB y el ULSD cotizan por galón. Un barril tiene 42 galones estadounidenses, así que hay que multiplicar por 42 el precio de los productos antes de restarle el del crudo.
Los precios que siguen son meramente ilustrativos y no reflejan el mercado actual.
Fíjate en que, en este ejemplo, el crack del gasóleo supera al de la gasolina. Es lo normal cuando los destilados andan más escasos que la gasolina.
El crack inverso
Comprar el crack supone comprar productos y vender crudo: se gana si el margen se amplía. El crack inverso (reverse crack) es justo lo contrario, vender productos y comprar crudo. Se plantea cuando se espera que el margen de refino se comprima, por ejemplo tras una subida desmesurada de los carburantes o cuando mucha capacidad de refino está a punto de volver de mantenimiento.
Qué mueve el crack spread
A modo de contexto: según se ha informado, en octubre de 2026 la AIE advirtió de que la escasez mundial de gasóleo vinculada a la guerra de Irán y a las perturbaciones en el estrecho de Ormuz podría prolongarse hasta la segunda mitad de 2027. Si ese diagnóstico se confirma, ayudaría a entender por qué el crack del diésel puede seguir alto aunque el crudo se estabilice. Las previsiones se revisan a menudo, así que tómalo como telón de fondo y no como señal de entrada.
Cómo lo utilizan los operadores
Una refinería vive de una diferencia: lo que paga por el crudo y lo que cobra por los combustibles que obtiene de él. En los mercados de futuros esa diferencia tiene nombre propio, el crack spread, que en español solemos llamar margen de refino. El término viene del craqueo (cracking), el proceso químico que rompe las moléculas pesadas del petróleo para convertirlas en gasolina, gasóleo y otros productos ligeros. Para quien opera futuros energéticos, el crack spread es a la vez una operación en sí misma y un termómetro muy fiable de la tensión en el mercado de carburantes.
El margen de refino, explicado sin rodeos
Imagina una fábrica con una materia prima y varios productos terminados. Si la gasolina y el gasóleo se encarecen más deprisa que el crudo, el margen de la refinería se ensancha. Si ocurre lo contrario, el margen se estrecha y algunas plantas reducen su ritmo de proceso. El crack spread mide esa brecha con precios de futuros, de modo que no incluye costes operativos, fletes ni el valor de subproductos menores. Es un margen bruto de referencia, no el beneficio real de ninguna refinería concreta.
Las tres variantes más habituales
- Crack 3-2-1: se supone que tres barriles de crudo rinden dos barriles de gasolina y uno de destilado (gasóleo o gasóleo de calefacción). Es la aproximación estándar al mix de productos de una refinería estadounidense media.
- Crack de gasolina (1:1): un barril de gasolina menos un barril de crudo. Aísla la parte del margen que aporta la gasolina.
- Crack de gasóleo o heating oil (1:1): un barril de destilado menos un barril de crudo. Es el que más conviene vigilar cuando el diésel escasea.
También se usan otras proporciones, como 5-3-2 o 2-1-1, porque no todas las refinerías tienen la misma configuración. La lógica no cambia: productos vendidos menos crudo comprado, según una receta fija.
Los contratos que intervienen
En NYMEX, dentro de CME Group, las piezas básicas son estas:
- Crudo WTI Light Sweet (CL): 1.000 barriles por contrato, cotizado en dólares por barril.
- Gasolina RBOB (RB): 42.000 galones por contrato, cotizado en dólares por galón.
- Gasóleo ULSD de NY Harbor (HO): 42.000 galones por contrato, cotizado en dólares por galón. El símbolo HO es herencia de su antiguo subyacente, el heating oil.
Como 42.000 galones equivalen exactamente a 1.000 barriles, un contrato de RB o de HO cubre el mismo volumen que uno de CL. La bolsa ofrece además productos específicos sobre crack spreads y suele tratar las patas de un crack como un spread entre materias primas, lo que puede traducirse en garantías más bajas que si se mantuvieran por separado. Antes de operar, conviene revisar las especificaciones y tablas de márgenes vigentes de CME, porque cambian con el tiempo.
El problema de las unidades: un ejemplo práctico
El fallo más frecuente es mezclar unidades. El crudo cotiza por barril, mientras que la RBOB y el ULSD cotizan por galón. Un barril tiene 42 galones estadounidenses, así que hay que multiplicar por 42 el precio de los productos antes de restarle el del crudo.
Los precios que siguen son meramente ilustrativos y no reflejan el mercado actual.
Precios ilustrativos
Crudo WTI (CL) = 70,00 $/barril
RBOB (RB) = 2,2000 $/galón
ULSD (HO) = 2,5000 $/galón
Paso 1: pasar los productos a $/barril
RBOB 2,2000 x 42 = 92,40 $/barril
ULSD 2,5000 x 42 = 105,00 $/barril
Paso 2: cracks simples 1:1
Crack de gasolina = 92,40 - 70,00 = 22,40 $/barril
Crack de gasóleo = 105,00 - 70,00 = 35,00 $/barril
Paso 3: crack 3-2-1 (por barril de crudo)
Productos = 2 x 92,40 + 1 x 105,00 = 289,80
Crudo = 3 x 70,00 = 210,00
Margen = (289,80 - 210,00) / 3 = 26,60 $/barril
Paso 4: un spread 3-2-1 en contratos
3 CL + 2 RB + 1 HO = 3.000 barriles de crudo
26,60 x 3.000 = 79.800 $ de margen nocional
Fíjate en que, en este ejemplo, el crack del gasóleo supera al de la gasolina. Es lo normal cuando los destilados andan más escasos que la gasolina.
El crack inverso
Comprar el crack supone comprar productos y vender crudo: se gana si el margen se amplía. El crack inverso (reverse crack) es justo lo contrario, vender productos y comprar crudo. Se plantea cuando se espera que el margen de refino se comprima, por ejemplo tras una subida desmesurada de los carburantes o cuando mucha capacidad de refino está a punto de volver de mantenimiento.
Qué mueve el crack spread
- Paradas de refinerías: averías, incendios o huracanes recortan de golpe la oferta de productos y, a la vez, la demanda de crudo de esas plantas. El crack suele dispararse.
- Estacionalidad: el crack de gasolina tiende a fortalecerse antes de la temporada de conducción del verano en el hemisferio norte, y el de destilados suele subir de cara al invierno por la calefacción. Las paradas de mantenimiento de primavera y otoño también restan producción.
- Inventarios: los datos semanales de existencias de gasolina y destilados mueven el margen. Unos stocks por debajo de la media estacional suelen ir de la mano de cracks más amplios.
- Exportaciones: una fuerte demanda exterior de gasóleo o gasolina estadounidense saca barriles del mercado interno y sostiene el crack.
- Calidad y suministro de crudo: los cambios en el tipo de crudo disponible, o sus interrupciones, afectan a las dos patas del spread.
A modo de contexto: según se ha informado, en octubre de 2026 la AIE advirtió de que la escasez mundial de gasóleo vinculada a la guerra de Irán y a las perturbaciones en el estrecho de Ormuz podría prolongarse hasta la segunda mitad de 2027. Si ese diagnóstico se confirma, ayudaría a entender por qué el crack del diésel puede seguir alto aunque el crudo se estabilice. Las previsiones se revisan a menudo, así que tómalo como telón de fondo y no como señal de entrada.
Cómo lo utilizan los operadores
- Cobertura de refinerías: una refinería puede vender el crack a plazo para asegurar el margen de su producción futura y protegerse de un estrechamiento entre el coste del crudo y el precio de los productos.
- Especulación: quien espera que el margen se abra o se cierre puede posicionarse sin apostar fuerte por la dirección del precio del petróleo.
- Señal de mercado: aunque solo operes crudo, un crack que sube con fuerza delata tensión en los productos, y las refinerías que persiguen ese margen pueden acabar empujando al alza la demanda de crudo. Un crack que se desploma, en cambio, avisa de que la demanda de carburantes flojea.
Errores frecuentes
- Olvidar multiplicar por 42: restar un precio en $/galón a otro en $/barril da un número sin sentido.
- No tener en cuenta el tamaño de los contratos: las patas cuadran porque 42.000 galones son 1.000 barriles. Si se mezclan contratos mini o micro sin ajustar cantidades, queda una exposición direccional que nadie buscaba.
- Desajustar la proporción: citar un margen 3-2-1 y operar patas 1:1, o dividir por un número de barriles equivocado, falsea tanto el precio como el riesgo.
- Pasar por alto la estacionalidad: un crack de gasolina amplio en primavera puede ser lo normal para esas fechas. Hay que compararlo con los rangos estacionales, no solo con las últimas semanas.
- Suponer que las patas se comportan igual: un spread tiene menos riesgo direccional, pero cada pata conserva su liquidez, sus fechas de vencimiento y sus garantías.
En resumen
El crack spread, o margen de refino, mide la distancia entre el precio del crudo y el de los combustibles que se obtienen de él. El 3-2-1 reproduce una refinería típica, mientras que los cracks de gasolina y de gasóleo aíslan cada producto. Multiplica siempre por 42 los precios de la RBOB y el ULSD para pasarlos a barriles y ajusta el número de contratos para que las patas cuadren. Las paradas, la estación del año, los inventarios y las exportaciones lo mueven, y sirve a las refinerías para cubrirse, a los especuladores como operación de valor relativo y a cualquier operador de petróleo como indicador de la tensión en los productos.
Este artículo tiene fines exclusivamente educativos y no constituye asesoramiento de inversión. - Olvidar multiplicar por 42: restar un precio en $/galón a otro en $/barril da un número sin sentido.